Por la noche, me acerqué con Rubén y Pedro a «ver más de cerca» las costillas a la brasa. ¡Qué buena pinta tenían! Ojeábamos curiosos las raciones en platos que había pedido la gente, no estaban mal… no muy grandes pero aceptables. El precio, típico de estos eventos, un poco caro pero aceptable, 9 € la ración.

Así que nos decidimos a pedir y… ¡SORPRESA! ¡Los platos que habíamos visto incluían raciones para 5 personas! Nos mostraron cinco tamaños diferentes de soporte, para una persona era del tamaño de un platito de café (con unos 3 ó 4 trozos de costilla), el de dos personas (que incluía como mucho 8 trozos) era como el plato de un desayuno matutino, el de tres personas del tamaño de un plato de postre… ¡Y cada ración 9 euros! Es decir, una madera de las que habíamos visto con churrasco (tamaño de plato normal, lo que nosotros considerábamos una ración) ¡eran 5 raciones! ¡45 €! ¡Qué barbaridad! Y sólo para chuparse los dedos y poco más…

Nos desternillamos de la risa con un grupo de amigos que pidió con firmeza: «¡Camarero, 4 de pulpo y 4 de costillas!» Y cuando se las trae se les podía leer en la cara: «¿Es esto? ¿O faltan más?» Lo mejor, cuando le dice el camarero: «90 euros, y dejaréis la vuelta de bote, para tocar la campana ¿no?». ¡Increíble!

Decidimos saborear unos chorizos asados (3 trocitos para cada uno nada más) y un ribeiro. ¡Qué vergüenza! Por esa miseria pagamos lo mismo que lo cenado después en la Taberna de Rusty, de la que ya no nos fuimos con hambre. Terminamos con un batido del Hemisferio, algo habitual antes de que lo sustituyésemos por las caipiriñas.

3 comentarios

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  1. Doy fe de que todo lo comentado aquí es cierto y no fruto de la exageración de un gallego. Verdad es que en ocasiones pueden caracterizarse por ello pero esta vez hasta mencionaría que se ha quedado corto en su crítica gastronómica. En cualquier caso, el mercado medieval de Alcalá de Henares durante la semana cervantina no tiene desperdicio. Auténtico, realmente grande, muy ambientado y, si no se ha ido antes, un mundo de sorpresas. Me lleve un ideal pan gallego y una potente miel de tomillo a, esta vez sí, unos precios razonables.

  2. Cual sería la clavada que daban en las cenas del Mercado Medieval que mientras disfrutábamos de nuestra cena en la Taberna de Rusty (lo otro no alcanzaba si quiera el calificativo de aperitivo) pudimos escuchar a otros comensales comentarios sobre los abusivos precios. Me hizo gracia el comentario. ¿Qué fue exactamente lo que dijeron?

  3. Dijeron: «Tu espera… A ver si aquí la caña va a ser a 4 euros… después de lo que nos soplaron por el pulpo»

    Jajajajajajajaja.

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